Placa para Abuelos con dedicatoria grabada, borde festoneado y ramillete de flores secas. Un detalle para abuelos que emociona en bautizos, comuniones, cumpleaños o nacimientos. Hecha a mano en nuestro taller, lista para colgar y para convertirse en el recuerdo más bonito de la familia.
Cuando pensamos en un regalo que emocione de verdad, nos vienen a la cabeza esas piezas que hablan de familia, de historia y de hogar. Nuestra Placa para Abuelos está creada justo para eso: para agradecer, con palabras y madera, todo lo que han sembrado. Es un detalle de madera natural, con borde festoneado y colgador de cuerda, que incluye tu dedicatoria grabada y un pequeño ramillete de flores secas atado con yute. Una pieza artesanal que viste cualquier rincón y que convierte un “gracias” en un recuerdo para siempre.
Emoción pura en madera: personalizamos la dedicatoria con vuestra historia—nombres, fecha especial, un “gracias por estar” o una frase de los peques.
Hecha con cariño en nuestro pequeño taller: seleccionamos madera de calidad, lijamos a mano y grabamos con precisión para un acabado fino, cálido y legible.
Decoración con encanto: el ramo de flores secas y la cuerda de yute aportan un toque rústico y actual que combina con estilos nórdicos, boho o clásicos.
Versátil y atemporal: ideal como detalle para abuelos en bautizos, comuniones, cumpleaños, Navidad o para celebrar un nacimiento.
Única como ellos: cada veta, cada tono y cada ramillete es distinto; no hay dos placas iguales.
Queremos que tu Placa para Abuelos suene a familia. Puedes indicarnos:
Nombres de los nietos o de los abuelos.
Fecha especial (bautizo, comunión, nacimiento, aniversario).
Frase corta o dedicatoria larga.
Preferencia de idioma (catalán, valenciano, euskera …).
Nosotros maquetamos tu texto para que quede centrado y equilibrado, y te asesoramos si la dedicatoria es larga. El objetivo es que, al abrir el paquete, los abuelos se emocionen al leer cada palabra.
Trabajamos con madera natural de origen responsable. El grabado es profundo y limpio, pensado para durar. El lacito de yute y las flores secas están seleccionados en tonos suaves (cremas, beiges, tostados) para que no resten protagonismo al mensaje. Al ser un producto artesanal, puede haber ligeras variaciones de tono y disposición del ramillete; esa imperfección bonita es parte del encanto.
“Abuelos, gracias por estar en todos los momentos importantes de nuestra vida.”
“Vuestro amor es el mejor legado. Con cariño, [nombres].”
“Sois nuestro ejemplo a seguir. [Fecha].”
“La familia crece y el corazón también. Bienvenido/a [nombre del bebé].”
“A los mejores abuelos del mundo: vuestro ‘club de fans’.”
Estas frases funcionan genial para regalo para abuelos en eventos familiares. Puedes usarlas tal cual o adaptarlas con tu toque personal.
En el salón o la entrada, colgada del tirador de un armario o de una puerta.
En el dormitorio de los abuelos, cerca de fotos familiares.
En la mesa de firmas de un bautizo o comunión, como pieza protagonista, y después… ¡directa a casa de los abuelos!
Limpia el polvo con un paño seco y suave.
Evita la humedad directa y la luz solar intensa durante horas para preservar el tono de la madera y las flores secas.
Si la cuelgas cerca de una ventana, alterna su posición de vez en cuando para que envejezca de forma homogénea.
En De Tal Palo Tal Regalo creemos en los detalles hechos con tiempo. Cada Placa para Abuelos se produce bajo pedido, se revisa con mimo y se prepara para regalo. Incluimos un envoltorio bonito y, si lo deseas, una tarjetita con tu mensaje. Queremos que el “¡oooh!” al abrir el paquete forme parte del recuerdo.
Producto: placa de madera con dedicatoria grabada.
Estilo: rústico, cálido y elegante.
Personalización: nombres, fecha y frase a tu gusto.
Ideal para: bautizos, comuniones, cumpleaños, Día de los Abuelos, Navidad o nacimientos.
Hecha a mano: cada pieza es única y pensada para durar.
Regalar esta Placa para Abuelos es decir “te quiero” con letras grandes. Es un objeto pequeño que se vuelve enorme cuando encuentra su sitio en casa de los abuelos. Porque al final, los mejores regalos no son cosas: son emociones que se pueden tocar.